domingo, 14 de junio de 2026

Sirat. Trance en el desierto


Fecha: 2025
Duración: 1h 54min

Sinopsis:
Un hombre (Sergi López) y su hijo (Bruno Núñez) llegan a una rave perdida en medio de las montañas del sur de Marruecos. Buscan a Mar, su hija y hermana, desaparecida hace meses en una de esas fiestas sin amanecer. Reparten su foto una y otra vez rodeados de música electrónica y un tipo de libertad que desconocen. Allí deciden seguir a un grupo de raveros en la búsqueda de una última fiesta que se celebrará en el desierto, donde esperan encontrar a la joven desaparecida.






Me recomendaron esta película solo por ser una fiestera y me picó la curiosidad. Primero decir que yo no voy a fiestas de ese tipo xD Y segundo, que es una película que no deja indiferente a nadie y de la que no se puede hablar mucho sin destripar. Yo voy a destripar mucho, ya he avisado con el cuchillo, pero aquí va un segundo aviso por si no queréis seguir leyendo.
Es una película que te sitúa en uno de los dos bandos típicos: o te encanta o la odias. No la odio, pero no me gustó nada. Dicen que si es un peli que no hay que entender, simplemente sentir. Yo sentí aburrimiento en casi la totalidad del metraje, hasta el primer salto del asiento. Por que hay dos, DOS, saltos de asiento que sí, que son los que te rompen y te hacen sentir.
La película empieza lenta, muy lenta, y sigue lenta. Son casi dos horas que parecen el doble. El inicio son simplemente imágenes de la rave y el padre y el hijo repartiendo los folletos. Hasta la media hora no sale el título de la peli y es cuando dices "Ah, que esto todavía no ha empezado..."
El padre sigue buscando a la hija y entabla conversación con el grupo de raveros al que decide seguir por si su hija está en esa última fiesta. No pasa nada, carretera, nada, nada, nada, un río, nada, nada, nada y cuando ya casi te estás durmiendo (porque me la recomendaron, sino ya habría hecho rato que la hubiese quitado) aparece el primer salto del sofá: están todos parados en una carretera que hace subida, al borde de un precipicio, intentando arreglar uno de los coches y, de golpe, el coche del padre, con el niño dentro y EL PERRO, se suelta el freno de mano (o eso es lo que deduzco) y se va para atrás y cae por el acantilado a no se sabe cuántos metros. Claro que saltas... A este hombre ya no le queda nada...
Obviamente, se agarra a la esperanza de encontrar a su hija y sigue el camino en una de las furgonetas de los raveros y sigue sin pasar nada, hasta que llegan a un descampado y los raveros le dicen: "Esto te va a venir bien", le y se drogan, montan los altavoces fuera y se ponen a bailar trance, ahí en medio de la nada (y durante un buen rato) hasta que una de las raveras estalla por los aires (qué bien hilado el comentario del crítico que dijo "El bombazo que le venía faltando al cine español"). Resulta que han llegado a un campo de minas y claro, ahora toca salir de ahí. La escena se alarga (como no podía ser de otra manera) y sabes que no todos lo conseguirán. De golpe, los tres que sobreviven están en un tren lleno de gente (¿En serio? Con lo detallista que has sido durante toda la peli y ¿ahora no eres capaz de explicarme cómo han llegado hasta ahí?) y se acaba.
¿Qué acabo de ver? No lo sé. Para mí, es una película totalmente innecesaria. Este tipo de historias donde no se cuenta nada, no es mi estilo. Que sí, que te cuenta que un padre busca a su hija y le pasan cosas, ¿y? Yo esperaba que en medio del desierto apareciera un ovni y se los llevara a todos y que hubiera pasado lo mismo con la hija. 
Está claro que no deja indiferente a nadie y que se habla de ella, tanto para bien como para mal, que ya le va bien al director (aunque hace tiempo que ya no se la oye). No digo que sea mala, pero no es para mí y tampoco me atrevo a recomendarla.

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