Fecha: 1998-2003
Temporadas: 6
Capítulos: T1 (13), T2 (22), T3 (23), T4 (23), T5 (23), T6 (24)
Sinopsis:
Cuatro amigos en un pequeño pueblo costero se ayudan mutuamente a enfrentar la adolescencia.
Debido a la reciente muerte de James van der Beek, he decidido comentar esta serie. Me sabe mal decir que es el único trabajo suyo que conozco y que no me gustó nada en su mayoría, aunque la primera temporada es de lo mejor y marcó algo en mi pre-adolescencia.
Como digo, cuando tendría unos 12 años o así, descubrí, en un verano, una serie sobre cuatro amigos, con triángulos amorosos y primeros amores y grandes amistades que me enganchó, soñando en poder pasar un verano igual. Fijáos si me enganchó que consiguió que me levantara a las 7 de la mañana (sí, sí, lo habéis leído bien, yo, una marmota, levantándome a las 7 de la mañana) para poder verla en la tele cuando la echaban (que digo yo, vaya horas...), porque sí, amigos, antes no podías ver lo que querías cuando querías, tenías que esperar y mirar en el teletexto qué día y a qué hora lo echaban.
Pues eso, que ya me veis, despertándome pronto para ver la serie; bueno, principalmente la primera temporada, que es la que fui pillando capítulos y alguno de la segunda. Y, la primera temporada me gustó muchísimo: la relación de Pacey con la profesora era algo escandaloso. La llegada de Jen, con ese pasado también escandaloso. Joey, enamorada de su mejor amigo. Y Dawson, ese chavalín muy mono que quería ser cineasta (sí, yo era team Dawson).
Hay que decir que no me parecían muy reales, como a muchísima gente que ha hecho la misma crítica al decir que parecían adultos metidos en cuerpos jóvenes porque filosofeaban mucho y lo sentían todo con mucha intensidad.
Pues como acabó el verano, poco más pude ver y la serie se quedó en el recuerdo hasta que hace unos años descubrí que estaba entera en Netflix y ¿qué hice? Pues verla, obviamente.
A partir de la segunda temporada empezaron a meter personajes nuevos y, como en todas las series de adolescentes, se empezaron a liar todos con todos y eso es algo que no soporto... También le empecé a coger mucha tirria a Joey, me parecía muy pava, y a Katie Holmes también, como actriz no me parece nada del otro mundo, al contrario, solo haciendo pucheros y caras raras.
La tercera temporada ya empezó a decaer y, en mi opinión, no remontó hasta los últimos dos capítulos. Sí, todo lo que pasó en medio es basura.
Jack, que fue novio de Joey, resulta que es gay, pero es el gay menos gay que he visto en mi vida. Sí, vale, en la época era complicado dar visibilidad a las relaciones homosexuales y fue muy rompedor que llegara a darse un beso en pantalla con un chico, pero no sé, de verdad, era aburridísimo.
Joey sigue ganando protagonismo, tanto que la serie debería llamarse "Joey crece", y sigue siendo una niñata que no sabe ni lo que quiere, aunque le va a salir todo bien porque no solo consigue la carrera que quiere sino que se mete a cantante de una banda de rock.
Audrey, que al principio parecía que iba a meter algo de caña en la serie, se pasa de acelerada y por eso Joey le quita el puesto como cantante del grupo, pero a ella le da igual. No solo eso, sino que también se mete en la pandilla tan a fondo que acaba liándose con Pacey, y a Joey eso también le da igual. Todos con todos, lo que yo digo, pero además sin ser consecuentes de un capítulo a otro, porque Audrey deja a Pacey y éste lo pasa muy mal, está muy rallado, pero en el siguiente capítulo le mola su jefa y ya no se acuerda de Audrey.
El suplicio sigue, pero no solo para los espectadores, sino también para la pobre señora Grams, la abuela de Jen. Mientras viven todos en Capeside están la mayor parte del tiempo en casa de la pobre mujer. Cuando todos van a empezar la universidad, momento en que tendría que haber acabado todo ya y que cada uno siguiera su camino, la mujer decide vender la casa de Capeside porque para ella era muy grande e irse a una casa para ella SOLA. Pues, ¡oh, sorpresa! ¡Tenemos que estirar más el chicle! Resulta que todos acaban en la misma universidad y VIVIENDO EN CASA DE GRAMS. Si es que no se los quita de encima ni con agua caliente...
Uno que no lo pudo soportar, y además de verdad porque fue decisión del propio actor, fue Mitch, el padre de Dawson, que muere en un accidente de coche. Eso me tocó la fibra porque era el personaje que mejor me caía, pero es bastante comprensible teniendo en cuenta que los padres ya habían quedado muy secundarios. En la primera temporada aún tenían algo más de protagonismo porque Dawson descubre que su madre es infiel a su padre (si es que desde ahí ya nos tenía ganados) y a medida que pasa el tiempo, después de que esa infidelidad se arregle, los padres apenas aparecían, pero sabe mal que acabe como acabe después de todo lo que ha pasado.
Y llegamos al final, con dos capítulos super nostálgicos, más del estilo de la primera temporada, y con la muerte de Jen. Un final triste, pero, por fin, un final.
Sé que no es un buen homenaje a James, no puedo quejarme de su trabajo, por lo poco que vi no me parecía mal actor, pero la serie y el papel de Dawson llegaron a tales niveles de absurdidad que no había por donde cogerlo. Ojalá haya sido feliz, con sus papeles y con su familia.

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